Quise dejar de mirarme en el televisor, como la mala jugada del destino en la película de moda, mirando pasar las estaciones mientras se seguía consumiendo mi vida en un fondo de sepia, tal vez los segundos que pintaste no llegaron a ser la excusa perfecta para admirar eternamente como se descascara tu belleza, pues no me resultó justo que te arrebataran de mis brazos esta noche sin dejarme apreciar tu rostro sencillo y ojos impávidos. Quería sumergirme entre tu cabellera y cuello, quería salpicar de palabras tus oídos y obtener una sonrisa, pero nada resultó, el teléfono fue más corto que de costumbre, el correo no funcionó, el mensaje fue impreciso y la noche, demasiado larga para pasarla en soledad.
Se que te comenté dentro de mi estado semi etílico, que quería estar contigo no importara la situación, simplemente porque ahora me da lo mismo, hubiese querido que fuera diferente, con los años, uno le apuesta al tiempo y a veces pierde, lo importante en el juego, es haberse arriesgado. Yo quiero hacer eso, transgredir el tiempo y apostarle a ganador aunque la proporción sea 50-50, parte de mi en su eterna lucha observa y omite, la otra desea y obtiene, la misma disyuntiva para el tiempo y yo, jamás terminaré de desafiarme, mejor terminaré de comer mi torta de Chocolate y dejaré el teclado descansar por ahora, tiempo tengo de sobra hasta que se me agote la vida.
1 comentario:
Muy absoluta y totalmente de acuerdo... la esencia de la vida es el riesgo que le aportamos al apostar por aquello que nos saca de la rutina, por aquello que nos hace vibrar y sentirnos vivos...
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