Tenía una copa de Carmenere en la mano, el eterno cigarrillo en encendido en el cenicero y cartas cara abajo en la otra mano, esperando su jugada, mientras analizaba el contorno.
Sentado sobre la alfombra, miraba alrededor, los muebles, los sillones, las cartas, el humo del pucho, bebía y mientras sentía bajar el vino por mi garganta, miraba de reojo la botella a mis pies con el corcho sobre puesto, hasta que ella me dice, ¡te toca!, y mientras doy vuelta mis cartas, me quedo pegado mirando debajo del televisor un manual entre otros que lo sostenían como base que decía: SICOLOGIA - Libro de apoyo.
jueves, 9 de julio de 2009
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