Cuando te molestas como ahora, quiero hacer de chistes los gestos de tu rostro, aun cuando nos bombardeamos con emociones sátiras y creando límites inexistentes, hacemos guerra de una emoción y nos invadimos en cada instante y aunque nos une y deja nulas estas batallas el saber que después de ellas, seguiremos juntos y mantendremos nuestras relaciones, verte dormida me satisface.
Puedo estar horas mirándote dormir sentado en mi rincón, apoyado en mi rodilla, esperando que tal vez digas algo, que tal vez te sigas peleando conmigo porque no te gustó la película, o porque simplemente querías dormir sola y no sabías como decírmelo, pero ahí estás, como siempre, acostada, esperando que llegue tu hora. En ocasiones quisiera saber, cuántas veces debo absorber el veneno de la distancia, o cuánta intolerancia para seguir perteneciendo sólo a tus brazos.
...Blá, bla...
En estos momentos una parte de mi te ama y la otra no lo quiere reconocer, debo admitir que mientras me seguias gritando, no quise escuchar más razones que esto, pero también insisto en que nos queremos y que esta discusión no tiene más salida que la calle, dormirás sola y yo beberé de tu ausencia, mi rabia en algún bar hasta que llegue el alba, pero no me rendiré, aunque mi cuerpo se derrite por compartir el calor de tu espalda abrazado sobre las sábanas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario