Ahora que te conozco más, comparo mis emociones con las tuyas y encuentro la similitud, comparo las sensaciones y encuentro el mismo egoísmo, comparo los tiempos perdidos y encuentro la empatía que nos acompaña, siento que puedo contar contigo porque has demostrado que puedo hacerlo sin pedir nada, me he acercado a ti de muchas formas como ahora, he vivido instantes similares, casi con las mismas consecuencias y algo no me ha gustado, existe un dejo que me aleja de tus pasos y me obliga a despertar de este letargo. Por mucho quería estar cerca de ti para amparar mi callado paso observador en tu senda, para evitar sentir y vivir las mismas cosas de ayer y cobijarme en tus hombros porque no lograba entender la necesidad de encontrarte hasta con los ojos, poco a poco he descubierto que no puedo mirarte de frente, trato de evitarlo hasta cuando hablamos en los pasillos casi corriendo, nos evitamos en algún sentido y eso me agrada, casi tanto como acercarnos a perturbar esos silencios en breves chistes o preocupaciones temporales, somos niños, niños traviesos, perdona mis palabras por decirlo, pero aunque necesito de ti en muchos aspectos, a veces necesito respirar muy profundo y olvidarme de todo, pasa que estoy atormentado por mi reflejo y es ese mismo que no me deja ser el hombre que deberías conocer, hay demasiadas cosas que no sabes de mí y que a veces tengo miedo de contarte porque me hacen sufrir el relato, estoy triste y eso no lo notas porque no te he dejado verlo. En el camino de mi soledad obligada, sentirme útil hablando contigo, a veces suple esa necesidad corpórea de estar solo y me siento extraño, te quiero un kilo y lo sabes, tal vez no lo he demostrado mucho y no pierdo valentía en decirlo y expresarlo, eres una de las pocas personas que me puede sacar de ese meditabundo momento en la sobriedad del día y aunque este se encuentre apagado, sigo insistiendo en que me gusta mojar mi cabeza en la lluvia y sentir el frío del agua mojando mis pies, luego de eso, tomo una ducha caliente y me acuesto a mirar el techo de la pieza, sin música, sin libros, sin televisión, sin nada que perturbe mi momento de relajación, para dormir un poco cansado y despertar apurado, sintiendo que duró muy poco la pestañada, que la cama a veces acusa ese lado vacío que tanto duele, que no puedo mantener una relación porque no quiero hacerlo, pero tampoco quiero aventurarme mucho en otras cosas, siento que estoy perdiendo el tiempo y a veces me gusta hacerlo, siento que estoy loco y eso me agrede, tengo una lucha emocional bastante intensa, estoy torcido internamente y no puedo enderezarme, los dolores de cabeza son constantes, mis nervios han aumentado y lo entretenido de todo es que ni siquiera me veo estresado, parece ser que resulté mejor actor que comediante y mejor amigo que escritor.
Te comparto esto porque te comparto muchas cosas, una parte de mi se va en lo escrito y otra parte se queda en tus ojos, mi tiempo se agota y es una realidad, cada segundo es importante por eso siento tanto la vida que se nos arrebata sentados frente a un escritorio, quisiera volar querida amiga, quisiera volar, quisiera de una vez por todas llorar mi desdicha y renacer para no sentir tanta mierda emocional, ahora no quiero nada más que eso, no deseo mi muerte porque el alma no me pertenece, es tan prestada como estos ojos que miran y analizan todo, pero así, sin más ni más, me declaro incompetente ante la vida y sus costumbres, me declaro inocente de mis amores y un sátiro en mis palabras, a veces he muerto porque alguien así lo quiso, me morí y respiro en un tiempo olvidado, entre las hojas amarillas de mis escritos y los aromas que me trae el polvo del baúl donde yacía mi cuerpo, allí, donde una vez, en esa tierra, ese páramo oculto y seco de vida, esa eterna pesadilla que una vez te relaté, el lugar dónde buscaba a mi personaje y terminaba cavando mi tumba con los dedos, allí, donde mi parque de emociones se disparaba hacia el sol y volvía mojado en lágrimas y con los brazos extendidos hacia la Tierra, allí mi querida amiga he sido infinito, aquel único lugar donde en el tiempo una vez sentí a Dios cerca y pude contemplar la agudeza de mis visiones, allí mi querida amiga, pude apreciar por primera vez que no existía mi vida, más que en mi cabeza.
Definitivamente debo estar loco, y disfrazo mi locura en la de los demás, sigo actuando una rutina que nadie nota porque todos son actores secundarios de ella, donde el único papel importante es el tuyo, que te has convertido en escudo emocional y me mantienes a raya porque puedo reflejarme en ti. Espero que si comprendes mis palabras no me mires raro, porque no tiene nada de malo parodiarse por un rato para sacar los rollos internos a flote y ser libre por una hora al menos, mientras desarrollo este pedazo de tiempo en un escape literario, excepto por una cosa, que en realidad no nos parecemos y que sólo somos parte de una historia que como todas, terminará luego porque mi personaje partirá pronto. Te quiero amiga y eso no cambiará aunque pase el tiempo, pero tampoco puedo necesitar siempre de tu cercanía porque necesito crecer y madurar. Siempre serás la sacerdotisa del claro de luna de mis cuentos de caballería, la Eva encantada que me gusta oír cuando sonríe y saluda, siempre me gustarán tus ojos porque puedo ver mucho en ellos, me encanta tu poesía cuando puedo leerla y me encanta ser tu amigo porque eso te convierte en mi amiga, jamás había querido tanto a nadie en tan poco tiempo, jamás había necesitado decirle tantas cosas a una amiga como a ti, jamás me había sentido tan inmaduro y tan motivado y sabes, en realidad necesitaba de ti, que quisiera perder unos minutos conmigo, mientras buscaba la manera de decirte que escribí esto sólo para leértelo y aprovechar de aclarar que esta carta, no es más que la excusa para tenerte a mi lado y decir que en mi locura y tu perfección, te amo.
sábado, 28 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Uff... intenso... lo he leído todo. Me gusta tu forma de escribir, y el como plasmas tu loco y enigmático mundo en estas letras que te acompañan y te hacen fluir...
Publicar un comentario