¡Sí!, lo recuerdo…
Bajo la sombra de ese árbol descansan años bellos, ese que se logra ver desde la ventana de tu casa y en la corteza tiene tallados los nombres de nuestros amigos, recuerdo de él, tu espalda apoyada en el tronco, tus caderas, tus piernas, recuerdo también, tus pechos asomados entre la blusa desabotonada y tu boca en mi cuello guardando los gemidos en nuestros escondidos encuentros casuales, mirando si tu padre se asomaba por tu tardanza. A veces me pregunté qué hiciste con todas mis cartas, porque jamás respondiste o si en tu diario me habrás dedicado algunas letras, pero prefiero pensar que alguien disfruta tu cuerpo de la manera en que yo lo hacía, ¡no te enojes!, cuando llamas como ahora, recuerdo lo que sucedía pasadas las 10 de la noche en el parque, donde acostumbrábamos practicar nuestro amor libre, recuerdas como nos gustaba hacer el amor sobre una manta entre los árboles, refugiados del mundo externo en ese paraíso de sombras. Sí, definitivamente debes recordarlo, por eso estamos llamando.
Hubo momentos en que te deseaba en mi cama y tantas otras en que allí también te tuve, cosas sencillas que me hicieron abrazar la almohada para sentir algún resabio de tu aroma, pero no encontré nada, pasé por momentos tristes cuando me cambiaste, pero lo agradecí después, porque me dejaste libre para disfrutar otros cuerpos, algunos de los cuales tengo más recuerdos que del tuyo y de otros que ni siquiera toqué, pero en el fondo así son las oportunidades, porque también disfrazamos nuestra esencia para obtener un poco de cariño, nos negamos, nos brindamos y seguimos adelante, contando nuestras irónicas y patéticas vidas como si ha alguien le importara mientras luego haya sexo, pero aquí estamos, conversando telefónicamente de aquellas cosas que dices extrañar y de las cuales, se me acelera el pulso por los detalles que tu guardaste más que yo.
Me pregunto si estarás tratando de manipularme porque te sientes sola, tal vez quieres que cruce la calle como la última vez que te atreviste a llamarme por mi cumpleaños y terminamos en un Motel, aunque en realidad sabías que faltaba un mes todavía, pero te cedí el mérito, ya pasó más de un año de eso, esta vez no te servirá la excusa, debo añadir que me agrada sentirme deseado por un instante, también, que me agradaban tus orgasmos al oído y la manera de sutil que tienes para pedir cosas en la cama, además de la entrega para las cosas nuevas, por mucho tiempo creí que no existían chicas mejor preparadas que tú, pero también que ha algunas les enseñé nuestros secretos aludiendo que tenía buena escuela y han sido exitosos encuentros.
Espera, ¡no levantes la voz!, ¿acaso no lo has hecho ya?, a más de alguno haz de haber estimulado de la manera en que a mí me gustaba, ¿celos dices, de cuáles celos me hablas?, ¡no tenemos nada!, de hecho, sostenemos una conversación abierta de nuestros pasares después de terminar la relación.
Tienes razón, nos equivocamos, pero si vas a colgar, no será para ir a abrirte la puerta, no saldré, estoy acostado ahora, tengo cosas que hacer mañana...
¡No!, no quiero hablar cara a cara… ¿y qué es lo importante?, pero…
¡Qué!, -estoy solo y trataré de dormir apenas cuelgue el teléfono…
¡Entiende por favor!, no soy tu sicólogo personal, y no quiero contarte mis problemas, son míos, yo los soluciono, no quiero tu ayuda.
¡No!, tú empezaste, sólo respondo tus preguntas, espera, tengo otra llamada.
Voy a colgar, debo salir, apagaré el celular porque necesito concentración y se que llamarás.
No te preocupes, son cosas del trabajo, discúlpame si he sido un poco tosco, a fin de cuentas igual quiero verte, pero no quiero lo mismo.
No creo que resulte ser amigos, pero no me cierro a la posibilidad.
Definitivamente no, eso quedó atrás aunque lo tenga presente, espera, otra llamada.
Ya no saldré.
Ok., miraré por la ventana.
Me gusta lo que veo ¿y a ti?.
No, tendré el día libre, te paso las llaves por la ventana.
Si, tengo vino, cuando entres descórchalo, ordenaré la cama, subes las copas y algo de queso, están en el refrigerador.
No, no es necesario, me quedan 5 en el velador, pero si tienes tráelos, creo que será una noche larga.
¡Ja!, pero la última vez no resultó eso.
Me convenciste, trae las películas, me compré una cámara, podemos filmar algo.
¿Tienes papelillos?, a mí se me acabaron…
Ya, te espero…
¡Haló!, ¿estás afuera?, te lanzo las llaves enseguida…
miércoles 3 de diciembre de 2008
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1 comentarios:
Querido Carlos:
Llegas a mi con la llave precisa a liberar las palabras que por mucho tiempo encarcelé en un pesado y antiguo baúl que escondí en una nube, tomé la llave y la arrojé al fondo del mar...
A abrazarme con la sutileza de tus versos de otoño... y a robar mis sonrisas con tus naranjas primaverales...
Me regalas a diario tus palabras siempre atentas y dispuestas a hacerme sentir especial, bella, eterna...
Gracias por entrar así a mi mundo, por recibirme entre tus brazos cuando me atrevo por fin a saltar el muro...
Estoy y estaré aquí, respirando el frescor de tus palabras... recibiendo la calidez de tus versos... regalándote mis historias... danzando con tus melodías...
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